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Proteger las pieles más sensibles

El verano trae consigo altas temperaturas y con él un extra de protección es necesaria. En anteriores ocasiones hemos comentado la importancia de cuidar la piel a nivel dermatológico y cómo actuar ante un posible caso de insolación. En esta ocasión nos centramos en los más vulnerables ante la exposición solar: los bebés.

Los bebés son muy delicados y una exposición descontrolada puede suponer graves consecuencias para ellos. Por ello es muy importante que los progenitores tengan claras algunas premisas para que el infante no sufra enfermedades como la deshidratación, el golpe del calor o la insolación como consecuencia de la radiación solar o de las altas temperaturas.

La protección al sol de los bebés dista de la de los niños y los adultos. Los bebés no interactúan como los niños ni los adultos. No pueden comunicarse y debemos estar pendientes de su expresión corporal y de los indicativos de que no se encuentran a gusto. Te dejamos por aquí algunos de los principales consejos para que el bebé disfrute del verano sin riesgos.

 

mama playa bebe crema sol verano familia

Nada de sol directo. En esta fase del desarrollo, los bebés aún no han producido en su cuerpo la melanina, que se encarga de dar pigmentación a la piel con el sol y protegerla. Es por ello que una exposición al sol se vuelve realmente un actor de riesgo de quemaduras.

Cremas a partir de los seis meses. La recomendación habitual para los pequeños es el uso de cremas solares superiores a 30. Antes de ese periodo no es recomendable aplicar este tipo de sustancias por si pudiera producirse algún tipo de reacción alérgica.

Siempre tapados. Para evitar que la piel esté en contacto directo con el sol, la recomendación es mantener tapados a los pequeños con ropa cómoda, suelta y hecha de algodón. Así, protegemos al pequeño de los factores externos.

mama con bebe en playa crema de sol protector

Nada de cambios bruscos de temperatura. Aunque es tentador dejar el aire acondicionado en casa, no debemos olvidar que los bebés no soportan las temperaturas igual que los adultos y estos cambios de temperatura pueden ser dañinos para su salud. La temperatura ideal con la que los pequeños estará a gusto en esta temporada es 22 ºC. Intenta ante todo que el aire no les de directamente para evitar resfriados. Por el contrario, bajo ningún concepto podemos crear ambientes con temperaturas elevadas para ellos si dejar que se expongan a ambientes cargados. Por ello jamás debemos dejar a un bebé en un cochecito, aunque esté a la sombra ni en un espacio cerrado con ambiente cargado.

Hidratación. Una de las bases de una buena defensa contra el calor es el poder de la hidratación y esto se aplica tanto a adultos como a niños y bebés. Los pequeños tienen que estar en constante hidratación. Aunque los bebés que se alimentan de biberón tienen a beber más que los lactantes, en ambos casos deben tener una buena hidratación ante las altas temperaturas del verano.

Estas son algunas sencillas pautas que son de mucha utilidad para procurar a los más pequeños de la casa unas felices vacaciones veraniegas ¿sigues estos consejos? ¿Qué otros modos de proteger a los pequeños de la casa lleváis a cabo? En la sección Consejos podrás ver mucho más contenido para cuidar de tu salud y de los que más quieres.